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May 27, 2016

¿La economía crece 
de noche?

El problema es que esta pesadilla ya se alargó, mientras las libertades en México siguen sin estar plenamente garantizadas. Nos toca despertar.

Dice un buen refrán que la economía crece de noche, cuando el gobierno duerme (en el mejor de los casos). El problema es que, cuando el gobierno sufre de insomnio, no descansa ni deja descansar, está presente y latente, dispuesto a cumplir con lo que el Artículo 25 de la Constitución define como la rectoría económica del Estado: planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica nacional.

De origen estamos equivocados. Primero, en el planteamiento que supone un atentado contra la libertad individual y, segundo, porque ni siquiera se cumple lo que está escrito. “Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la soberanía de la nación y su régimen democrático y que, mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución”.

Sobra decir que el desarrollo es inequitativo y poco sustentable, que estamos lejos de ser una democracia real, mientras prevalezca la manipulación electoral, el clientelismo y la dependencia que, de manera perversa, genera el gobierno con sus programas sociales en millones de familias que viven en condiciones de pobreza.

Tampoco hemos logrado tasas de crecimiento satisfactorias acordes al potencial del país ni oportunidades de empleo para todos. De ahí que el crimen organizado sea la única alternativa para muchos jóvenes. ¿Justa distribución del ingreso y la riqueza? Parece un insulto cuando más de la mitad de la población sigue viviendo en condiciones tan marginadas.

No menos doloroso resulta que en México el “pleno ejercicio de la libertad y la dignidad” parecen utopía, mientras que la seguridad tampoco está plenamente garantizada por el Estado. ¿Es la Constitución un cúmulo de buenas intenciones? Hago estas observaciones a la luz de lo que estipula nuestra Carta Magna, aquella que juran guardar y hacer guardar quienes nos representan, a quienes les conferimos un mandato para cumplir y hacer cumplir la ley.

Ojalá la economía realmente creciera de noche. El problema es que esta pesadilla ya se alargó, mientras las libertades en México siguen sin estar plenamente garantizadas. Nos toca despertar. Ya advertía Immanuel Kant que la pereza y la cobardía son causa de que una gran parte de los hombres continúe en una zona de confort que puede resultar muy peligrosa. Es hora de salir de la trampa.

Twitter: @armando_regil

Publicado en El Economista