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June 21, 2016

Los que no entienden: los senadores

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En 2014 la red de un millón de jóvenes por México trabajamos en el Senado para la  aprobación la figura de Iniciativa Ciudadana que hoy permite que la Ley 3 de 3 exista y haya sido redactada por un grupo de expertos ciudadanos. En aquel momento recuerdo como algunos senadores nos decían: confíen en nosotros, ustedes nos eligieron (cosa que no es real porque muchos de ellos llegaron hasta ahí por la vía plurinominal y por lo tanto tienen menos incentivos para escuchar a la ciudadanía).

 

Cada día nos resulta más difícil creer que ellos realmente nos “representan” y que  velan por el interés de México. Como jóvenes les explicábamos que la participación ciudadana no sólo consistía en el voto, que necesitábamos proponer, analizar, dar seguimiento, acompañarlos en el proceso para realmente fortalecer a la democracia participativa. Después de varias semanas a lo largo de varios meses, logramos que modificaran la ley con todas las condiciones que los jóvenes demandábamos. Fue una buena prueba de que, unidos y perseverando, podemos participar e incidir para que el Congreso haga las modificaciones necesarias a las leyes.

 

Desde hace 3 años, algunos senadores nos decían que no era necesario que la ciudadanía propusiera temas al Congreso. Muchos de ellos prefieren un México callado, resignado. No se dan cuenta que cada día los ciudadanos estamos más cansados  de la soberbia, del cinismo, de que piensen que el capricho de 59 personas pesa más que la voz de 634 mil mexicanos.

 

Estos senadores no han entendido del todo que las reglas del juego están cambiando, que el sistema como lo conocemos es insostenible y por lo tanto el cambio es inevitable. No quisieron entender que en las elecciones del 5 de junio, los ciudadanos eligieron participar, modificar estructuras y maquinarias que parecían inamovibles, gracias a que se la creyeron y aceptaron que su voto sí cuenta.  Gracias a que se probaron a sí mismos para cambiar lo que tanto les había cansado.

 

Pareciera que tienen memoria de muy muy corto plazo. Ese sistema que ellos mismos crearon para su conveniencia se está modificando por una serie de factores, que a pesar de que ellos han puesto candados para tener el mayor control, se les está saliendo de las manos.

 

Algunos podrán pensar que “ganaron” al haber aprobado una ley sin todas las condiciones que la ciudadanía demandó. Pero no se dan cuenta que las reglas del juego no estarán a su favor para siempre.

 

Los senadores que decidieron no escuchar de manera completa a 634 mil ciudadanos, caminan en sentido contrario a la frase “La patria es primero” pues siguen trabajando únicamente para mantener sus intereses personales. Creen que todavía viven en un México en el que no pasa nada, que los ciudadanos los elegimos y después de eso nos deslindamos de la responsabilidad de participar, de vigilarlos.

 

Los ciudadanos debemos canalizar el enojo, la impotencia que sentimos al ver como unos cuantos sólo se dedican al “cálculo político”, a medir sus intereses para las próximas elecciones. Algunas personas podrán menospreciar el hecho de escribirle a cada senador, uno por uno vía twitter pero aquellos que menosprecian acciones “simples” como enviar mensajes vía las redes sociales, deben recordar que esa fue la única forma y herramienta que tuvimos los jóvenes en el 2014 para demandar al Senado que aprobaran la figura de iniciativa ciudadana en términos funcionales, viables.  Muchos senadores en ese momento nos dijeron que modificar una ley era impensable, y no lo fue. Lo mismo debemos recodar todos los ciudadanos que queremos vivir en un México transparente, los políticos se mueven cuando un grupo de personas lo demandan y presionan.

 

Bien nos ha enseñado Álvaro Uribe, Ex Presidente de Colombia: Hay que persistir nunca desistir y siempre resistir. Hoy, los mexicanos debemos vivir esas palabras. La batalla de la #Ley3de3 no ha terminado, su estrategia es cansarnos, es demostrarnos que fuimos derrotados, que por más que la ciudadanía demande un México transparente, no lo lograremos. Y hoy se equivocan, los mexicanos vamos a perseverar hasta vivir en un país próspero, seguro y libre. Debemos unirnos, ya tenemos un punto de encuentro, queremos vivir en un país con transparencia, donde impere la ley, donde la justicia se aplique para todos, un México en el que podamos vivir en paz y donde podamos crecer.

 

Parece increíble pero hay muchos que todavía no quieren aprender de sus errores, por más que los resultados de sus prácticas en los últimos meses no han sido positivas. La soberbia no permite ver más allá. Cincuenta y nueve senadores no han entendido que el poder de la gente es más grande que la gente en el poder.

 

Publicado en La Silla Rota