Close

June 21, 2016

Ni autoritarismo, ni populismo (parte 2)

El poder más grande está en manos de cada mexicano…
En la última elección, hubo varios perdedores. Además de los candidatos que no resultaron ganadores, los encuestadores también perdieron, pues dejaron muy claro para quiénes trabajan, al dar ventaja a aquellos que los contrataron. No fueron capaces de reflejar la voluntad de los votantes, sus márgenes de error fueron amplios. De ahí que la mayoría estuvieron equivocados.

Éste es el mejor ejemplo de que el dinero ya no alcanza para cambiar la percepción, porque la realidad cada día se impone con más fuerza. Los ciudadanos votaron más allá de las tendencias.

México está en un momento muy delicado, jugándose el futuro entre opciones que deberían estar descartadas por ser alternativas que la experiencia y la evidencia han probado fracasadas. Por un lado, el autoritarismo que golpeó a América Latina durante las dictaduras militares y del cual México fue una versión distinta pues, si bien no estuvo gobernado por militares, sí fue preso de una dictadura perfecta que simulaba ser una democracia.

Por otra parte, el populismo, que también ha lastimado profundamente a buena parte de América Latina, siendo Cuba y Venezuela los fracasos más contundentes. En un país donde la pobreza es lacerante, la corrupción imparable y el abuso un deporte nacional, no se puede descartar la posibilidad de caer en cualquiera de los extremos. Estas dos opciones son, para muchos políticos sin escrúpulos, alternativas para llegar y mantenerse en el poder al precio que sea.

La esperanza es que estas elecciones parecen ser expresión de un deseo mucho más profundo. Los mexicanos queremos ser libres para elegir, hacer, emprender, innovar, transformar y darles mejores opciones a nuestras familias sin que el gobierno nos ponga trabas. El sistema de la mentira ya no da para más, pues es incapaz de sancionar la manipulación, el acarreo y la compra de votos,el abuso desde el poder, la corrupción y la impunidad. Pronto colapsará.

De ahí que sólo los mexicanos podemos liberar al México secuestrado. Votar es indispensable pero no suficiente. Una elección llena de sorpresas significa que el poder está cambiando y no únicamente de manos entre partidos políticos. El poder más grande está en manos de cada mexicano dispuesto a desafiar el pensamiento convencional para dejar de verse como parte del problema y convertirse en el cambio que le urge al país. Este proceso está en marcha y, en el mejor de los casos, será irreversible.

Twitter: @armando_regil

Publicado en El Economista